El que la Banca gane dinero es bueno.

Una de las premisas fundamentales para el buen funcionamiento de la economía es que las entidades financieras, bancos y cajas, gocen de buena saludo y para ello deben ganar dinero. Esta afirmación que es de perogrullo la debemos tener presente y no perder el norte cuando criticamos los beneficios alcanzados por las entidades de crédito.

El maximizar beneficios es el primer objetivo de una empresa, esto es lícito y normal, pero como en todo, deben existir uno límites para evitar los abusos y excesos. No soy experto en la materia pero a la vista  de los acontecimientos y con mucho sentido común, el maximizar beneficios en el sector financiero está rebasando los límites naturales que deben tener los negocios; legales, morales y sociales.

Aunque ya llegamos tarde, debemos hacer un ejercicio de responsabilidad y hacer frente a la situación.

Tengo la impresión de que el destino económico de este país se está decidiendo en los consejos de administración de las entidades de crédito, de espaldas a la situación de la sociedad y de cara a los beneficios.

Oigo habla de que es necesario un cambio de tendencia para mejorar la situación de crisis y por lo que leo, el cambio de tendencia parece que viene dado porque dejemos dinero a cambio de que nos lo dejen más caro.

En mi opinión, el cambio debe empezar más abajo, cambiando costumbres que hemos asumido, como el pagar servicios de nueva imposición (comisiones, sellos, cartas, tramites, mantenimientos y todo aquello que se nos pueda ocurrir), hábitos que rozan la resignación ante la impotencia de poder reclamar o de la desprotección ante un sistema que por complejo, no llega a cumplir con su razón de ser, defender los derechos de consumidores y empresarios.

Me parece que vivimos en una sociedad frustrada y entregada a las posiciones de poder que ejercen algunas entidades y esto, sin duda, no puede ser bueno.

Cuando el beneficio de unos pocos supone la miseria de muchos la sociedad está rota. Si con la premisa de maximizar los beneficios de las entidades de crédito tenemos que cerrar empresas, despedir personal, renunciar a nuestros bienes y perder competitividad en el mercado, la máxima se ha desvirtuado, dejando de ser lícito a como poco inmoral.



El apagón financiero.


Todos hemos oído hablar de los sectores estratégicos y que el sector financiero lo es al igual que lo es el energético. El mal funcionamiento de estos sectores pueden dar al traste con la economía de un país y cargarse el bienestar de una sociedad. Es impensable una sociedad avanzada donde las energéticas decidieran cortar el suministro o variar sus precios de forma extrema y constante, que marginaran a usuarios a su libre albedrío y con toda impunidad. Vivimos el escándalo que supuso el apagón de Barcelona y cómo se buscaron responsable. Pues bien, a tenor de lo ocurrido hasta hora en el sector financiero, estamos a la luz de las velas, con un apagón nacional. Las financieras no se están preocupando de mantener un servicio de mínimos pero sí por defender o maximizar sus beneficios. No es de recibo que después de inyectar 11.000.000.000 de euros de los contribuyes en una operación de rescate del sector financiero, la banca lleve declarado en lo que llevamos de año 14.000.000.000 de euro, por lo menos es inmoral.

Del mismo modo que si el electricidad una empresa no puede fabricar sin financiación no puede operar. Tres cuartos de lo mismo sucede con los ciudadanos, sin crédito no puede crecer, ni mejorar su nivel de vida o empezar un negocio, que no olvidemos, es la única forma de generar riqueza en las sociedades capitalistas.

Pero así estamos, a la luz de las velas y que no se nos apaguen.



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